Domingo.
Siempre digo que hay una melancolía implícita en los domingos, es como un combo, no existe domingo sin nostalgia. Antes me peleaba con esta idea, me resistía, buscaba planes para evitar la tristeza, no podía ni pensar en escuchar música que me hiciera pensar, si o si necesitaba de distracciones. Un día, en el medio del proceso de aprender a gestionar mis emociones (para aquellos que entiendan un poco de astrología, en mi carta no tengo agua, es algo que necesito integrar), decidí mirar de frente a ese domingo nostálgico que me aterrorizaba, elegí un domingo de lluvia, muy parecido al día de hoy. Busque las canciones que mas me llegan, esas que remueven algo adentro de uno, me hice un café y me senté en el balcón a mirar la lluvia (externamente) y mirar mi tristeza (internamente). Y me di cuenta que adentro mío había oscuridad, si, había tristeza y dolor, heridas que estaban abiertas aun, pero no era para tanto. Ese dolor que llevaba no me iba a matar, es mas, me generaba mas...