Tristeza
Hoy me vino a visitar la tristeza, tocó la puerta, más bien la derribó, me dijo que ya no podía seguir ignorandola, me pregunto porque nunca quiero mirarla, porque la evado tanto, porque busco tantas actividades y distracciones. Me contó que casi nadie se anima a mirarla, que todos la tildan de negativa, de mala que cuando aparece, lo único que las personas quieren es buscarle soluciones o cuestionarla, le preguntan porqué está ahí, le dicen que no debería existir. Me confió que se siente incomprendida, que sabe que no es un lugar cómodo de transitar, y que no tiene todo ese coctel de hormonas, que tiene su hermana alegría, pero que es igual de valiosa. Que es nuestra aliada, no nuestra enemiga. Que viene a mostrarnos que somos humanos, y ayudarnos a despedirnos de lo que ya no está, de lo que ya no somos o de lo que alguna vez fuimos. Que no tenemos que elegir una emoción sobre otra, ni ponerlas a competir. Estar triste no significa que no valoremos la fel...